Miguel Carini Presentación

“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Miguel Carini es artista que responde a la perfección a la verdad trazada en los inmortales versos de Antonio Machado, pero va más allá, logra trascenderla en múltiples direcciones y extremos, internos y externos, espirituales y tangibles. Ha hecho de su arte, de raíces latinoamericanas, un poema universal. Sus fuentes, y es realidad que hemos venido constatando en los últimos años, muchas veces a partir de conversaciones con él, son versátiles y plenas en implicancia de lo emocional: la naturaleza reposada y los ritmos urbanos; su primer maestro en el arte, Demetrio Urruchúa, además de otros grandes nombres del arte argentino; los mexicanos Rufino Tamayo y Francisco Toledo, y tantos otros; y un interminable listado de literatos, cuya lectura fue dotando a su pensamiento de referentes, que él ha venido convirtiendo una y otra vez, obcecada y religiosamente, en imágenes visuales. Leopoldo Marechal, Carlos Fuentes, Alfonsina Storni, Eduardo Galeano... todos están mezclados en su memoria, prestos siempre a trascender al papel. Un basamento bien consolidado sobre el cual comenzó a crecer la expresión propia de Carini, hoy genuinamente personal, dotada de la savia de esas raíces y enriquecida por múltiples vivencias. Rocas todas de las que hace emerger los manantiales de su arte.

Miguel Carini realiza una labor de mapeo de las esencias americanas, de un universo propio que emerge desde dentro hacia afuera. Un proceso de asimilación y transformación interna cuyo último estadio es expulsión expresiva fijada en el papel. Papel esculpido, que genera una tridimensionalidad sobre la superficie. Una superficie que sacude y agita diversas tonalidades de marrones, plausibles de expresar tanto la tierra como el mar, lo mismo que los profundos azules, y una variada gama de matices, nacidas de un dominio del artista del arte de las transparencias.

Rodrigo Gutiérrez Viñuales Universidad de Granada